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Almedinilla

Siempre hablamos de la Ruta Turismo y Aceite como un destino que ofrece una amplia variedad turística, bajo la unión de tres municipios delimitados en una misma Comarca, cuya economía y principales características giran en torno a un producto único, el  aceite de oliva virgen extra amparado bajo la Denominación de Origen Priego de Córdoba. Pero, ¿qué hace especial a este rincón de la Subbética Cordobesa? ¿qué guardan en su interior estos municipios olivareros? Será cosa de ir descubriéndolos poco a poco, y  en esta ocasión vamos a detallar las características y cualidades que enriquecen a  uno de ellos.

En primer lugar empezamos por Almedinilla, la localidad más oriental de la provincia de Córdoba, cuya expansión limita con Jaén y Granada. Regada por el río Caicena es un municipio de tradición ibero y romana, sus yacimientos históricos hablan por sí solos; el Poblado Íbero de “El Cerro de la Cruz” y la Villa Romana de “el Ruedo” ambos declarados Bien de Interés Cultural, son el eje de una localidad cargada de historia. Sabores, olores y sensaciones que trasforman un recorrido por sus calles en un verdadero paseo por el tiempo.

En las cercanías de la población se conserva una antigua lujosa villa romana, una maravilla de la historia que se puede visitar “in situ” conociendo cómo vivían nuestros antepasados romanos. La villa presenta hasta cuatro fases constructivas, abarcando desde el siglo I d.C. hasta su abandono en el siglo VII. Con cerca de tres mil habitantes Almedinilla se caracteriza por ser un municipio humilde y unido, ejemplo de dicha unión es la celebración de Festum, unas jornadas iberromanas que nacieron con el objetivo de dar a conocer la vida romana entre los vecinos de la localidad y que hoy día, totalmente consolidadas, se han convertido en atractivo turístico que reúne a cientos de viajer@s atraídos por la gastronomía y tradición romana, toda una iniciativa que además fomenta la convivencia de todos los almedinillenses, sin los cuáles no sería posible su realización.

Sobre un cerro elevado de evidente valor estratégico se asienta un poblado de finales del siglo V o comienzos del IV a.C. Se trata del yacimiento del Cerro de la Cruz, a las afueras de la localidad. No se conoce al completo su compleja trama urbanística, pero sí importantes detalles de algunas de sus zonas. Fruto del encuentro entre ambos yacimientos se conserva el Museo Histórico–Arqueológico de Almedinilla que contiene las extraordinarias piezas que están aportando estos restos, destacando la cerámica ibera y el conjunto escultórico de la Villa, sobre todo el dios grecorromano del sueño: Hypnos o Somnus, cuyo estado la convierte en la más importante de las pocas conservadas en el mundo.

Ya desde época romana este municipio junto a las localidades vecinas de Fuente Tójar y Priego de Córdoba destacan por la calidad de sus aceites de oliva virgen extra, extraídos de los olivares que forman su paisaje, del que emana historia y tradición, reflejadas en sus típicas costumbres, fiestas propias y como no en su buena gastronomía.

La Fuentezuela, sus aldeas, el recuperado Coliseo Romano, sus tradicionales zambombas navideñas, el Arco en la calle Molinos, la Parroquia de San Juan Bautista, su peculiar Semana Santa, la calle Cerrillo, la Torre del Reloj, la pequeña Fuente de las Ranas en pleno casco histórico o su sonada Feria, son muchas de las cualidades de este mágico municipio conocido por tod@s los que se animan a visitarlo como la Tierra de los Sueños. Y tú…. ¿Te atreves a soñar?

 

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